Mi viaje al mundo perdido del
Tepui Roraima en Venezuela
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por Fernando Santos, Caracas, Venezuela
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"Nuestro ascenso había sido bastante fácil
hasta esta parte de la cumbre. Hasta ahora hemos alcanzado un
lugar donde un largo ascenso nos conducirá a la cumbre,
y desde ahí veremos lo que nunca se ha visto desde los
inicios del mundo."
Relato de la primera expedición al Roraima, Everard
Im Thurn
"Del lado de la meseta en que nos encontrábamos,
las laderas de bosque con claros ocasionales se prolongaban por
cinco o seis millas hacia un lago central. A mis pies podía
ver el claro de los iguanodontes, y más allá estaba
el pantano de los pterodáctilos
Podía ver
varios agujeros negros
deduje que eran las bocas de las
cuevas".
El mundo perdido, Arthur Conan Doyle |
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El monte o tepui Roraima se hizo famoso en 1912 cuando Sir
Arthur Conan Doyle escribió su novela de aventura-ficción,
El mundo perdido. En ella describe el ascenso a una montaña
como el Roraima por un grupo de exploradores en busca de plantas
y dinosaurios prehistóricos, donde se creía que
habían vivido aislados e inmutables por millones de años
en la cima. Conan Doyle se inspiró en el botánico
inglés Everard Im Thurn, quien el 18 de diciembre de 1884
fue el primero en alcanzar junto con Harry Perkins la cumbre
del monte Roraima.
Im Thurn entre otras cosas era un conocedor de botánica
y de los especímenes que recolectó en el Roraima
los científicos de Kew Gardens identificaron 53 nuevas
especies y tres nuevos géneros. Im Thurn y Perkins no
fueron los primeros europeos que vieron el monte Roraima. Robert
Schomburgk, un explorador y científico de origen alemán,
exploró la región para la Royal Geographical Society
de Gran Bretaña en 1838 y antes de él Sir Walter
Raleigh describió una montaña de cristal en su
expedición al Orinoco en su búsqueda del lago Manoa
y de El Dorado. Pero a pesar del gran aporte de la expedición
a la ciencia botánica y de los relatos de viaje de Im
Thurn publicados por la Royal Geographical Society, la Royal
Scottish Geographical Society y en el propio diario científico
de Im Thurn en Guyana, Timehri, todo ello fue eclipsado por el
relato de ficción con el que se dio a conocer el monte
Roraima: la novela de aventura de Sir Arthur Conan Doyle, El
mundo perdido. |
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Im Thurn subió el Roraima por el lado sureste, por lo
que hoy día se llama la ruta de Im Thurn,
el único camino fácil a la cumbre. Su expedición
tuvo que avanzar cientos de millas entre ríos y selvas. |

La ruta de Im Thurn
vista de más cerca |

La ruta de Im Thurn |
Todos estos relatos sobre plantas y dinosaurios prehistóricos,
laberintos extraños, la sed de aventura y la oportunidad
de retroceder en el tiempo fue lo que me motivó a ascender
al monte Roraima en vísperas del Año Nuevo de 2007. |

Nenúfares en el río Tek |
Escalar el Roraima fue toda una aventura. El primer día
cruzamos la Gran Sabana desde el poblado de Paraytepui en Pemón,
disfrutando de su paisaje y atravesando los ríos Tek
y Kukenan. El segundo día dejamos un campamento a la orilla
del río Kukenan y nos dirigimos al campamento base, donde
pernoctamos frente a las masivas paredes del Roraima. Al día
siguiente nos adentraríamos por la selva tropical, por
precipicios imponentes que nos deleitarían con vistas
espectaculares, avanzando por un camino rocoso en el acantilado. |
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Cuando alcanzamos la cima fue casi como llegar a la luna.
Extrañas formaciones de lava negra, que pueden tener más
de 1.8 millones años y que han sido erosionadas en toda
clase de formas raras, marcan el paisaje. Entre las piedras crecen
plantas extrañas. Cascadas de agua forman estanques que
brillan en el paisaje. Finalmente llegamos al Hotel del Guacharo,
un grupo de cuevas superficiales en la piedra erosionada donde
instalamos nuestras tiendas de campaña durante los siguientes
dos días.
Fernando en la cima del Tepui
Roraima > |
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Paisaje lunar en el Roraima
Heliamphora nutans > |
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Líquenes entre las piedras |
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En la cima del Roraima el estado del tiempo cambia rápidamente
a medida que las nubes pasan, cambiando la luz de gris y oscuro
a soleado y brillante, y luego el paisaje desaparece detrás
de una cortina de lluvia ligera. Pasamos dos días en este
mundo perdido, explorando su flora, su fauna y lugares como el
Valles de los Cristales, donde miles de cristales de cuarzo
cubren el suelo. Nos bañamos en las pilas de agua que
nombramos los jacuzzis, pequeñas charcas
que hay entre las piedras donde la temperatura del agua alcanza
40 F (4.5 C). Hicimos una excursión al Punto Triple, que
marca el lugar donde se unen las fronteras de los tres países,
Venezuela, Brasil y Guyana. Subimos también al Carro,
una formación rocosa que asemeja un Ford Maverick y es
el punto más alto del Roraima, desde donde se tiene una
vista única y espectacular de la Gran Sabana que nos
dejó sin aliento. Finalmente, en nuestro descenso nos
detuvimos en La Ventana, donde se aprecia un paisaje diferente
que mira al oeste y hacia la selva tropical amazónica
de Guyana. |

Los jacuzzis |

Cristales de cuarzo |

La selva tropical desde La Ventana |
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Nos tomó dos días de camino regresar a Paraytepui.
Desafortunadamente no encontramos ningún dinosaurio en
la cima del tepui Roraima, pero fue una aventura inolvidable
en un mundo perdido y una buena manera de comenzar el año
2007. |
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