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Dave Brigante

Ingeniosos Materiales y Diseño Crean
Islas Flotantes en el
Jardín de Oregón

por Dave Brigante, Oregon EE.UU.
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Translated to Spanish by Daniel Flouret, Argentina

El pasado verano experimenté un inusual y excitante día de trabajo por la naturaleza. Me invitaron a participar en el plantado y botadura de tres islas flotantes BioHaven de distinto tamaño en El Jardín de Oregón. Diseñadas para la mejora global de la calidad de agua, estas islas pueden, sorprendentemente, remover del agua contaminantes no deseados tales como fertilizantes, nitratos, fosfatos, amoníaco, metales pesados y desechos orgánicos. El proyecto de demostración práctica fue una colaboración entre Renée Stoops Directora de SPROut (The Sustainable Plant Research and OUTreach Center) del Jardín y Sean Dempsey de Floating Islands West (titular de la licencia para California y Oregón). Floating Island International, de Montana, EE.UU. es el diseñador original de la tecnología de islas flotantes.

En un día nublado en el Jardín de Oregón, un inspirado grupo compuesto por Renée, Sean, un cultivador de viñedos, un paisajista y yo (cultivador de plantas acuáticas) nos reunimos para el proyecto. Nos visitaron también de un par de personas interesadas en el tema, un supervisor de una planta de tratamiento de agua y alguien que procesa productos frutales. Era un grupo variado, como mínimo, quienes, creo, teníamos un interés centrado en algo que no sólo mejoraría la calidad del agua sino que también crearía algo de belleza, vigorizando al mismo tiempo la vida silvestre residente.

Las islas flotantes en sí están compuestas por fibras creadas principalmente de botellas de agua de plástico recicladas, lo que nos daba aún más motivación para reciclar siempre las botellas plásticas, por si necesitáramos más incentivo. Las fibras, una vez adheridas entre sí, forman un área de gran superficie que atrae millones de microbios removedores de contaminación, formando, literalmente, un mini-pantano concentrado que puede ser tan eficiente como un pantano natural. La versatilidad de las islas se hace evidente a medida que se erradican con éxito los contaminantes y la calidad del agua mejora. Las islas pueden transformarse, también, en áreas de anidamiento de aves acuáticas, proveedoras de alimento para insectos y reptiles, y constituyen una excelente cubierta protectora para los peces.

Al recordar esta experiencia, fue agradable comprender que construimos algo auto-sustentable con un impacto positivo sobre el medio ambiente local. Una vez que logramos recuperarnos de todos los momentos de optimismo durante el proceso de aprendizaje preliminar, nos abocamos a la tarea de plantar y finalmente echar al agua nuestras islas vivientes y palpitantes.


 

Cada isla tenía un espesor de unos 20 cm (8”), con cuatro capas de 5cm (2”) aseguradas entre si con espuma de poliuretano, lo que producía una impresionante capacidad de flotación. Después de cargar nuestras barcazas con forma de colchón hasta el borde del agua, Sean explicó paso a paso el procedimiento necesario para plantar una de estas islas. Antes de empezar, se taladraron agujeros de 5cm (2”) de diámetro y 10 cm (4”) de profundidad, separados entre sí 15 cm (6”), en toda la superficie, para proveer bolsas de plantación para nuestras plantas acuáticas nativas, preponderantemente del noroeste. Antes de comenzar con la plantación, distribuimos un compost orgánico sobre la cara superior de las islas y rellenamos los huecos para darle a las plantas un buen comienzo cuando las pusiéramos en su lugar.

El siguiente paso fue cubrir la tierra fijando una malla tejida de yute que ayudara a mantener estables la tierra y las plantas. Para poder plantar en cada hueco de plantación, localizamos cada uno de estos y realizamos un corte en cruz en la malla, para poder ubicar cada planta precisamente donde queríamos. Si sucedía que la masa de raíces era demasiado grande para el hueco de plantación, se lo podía agrandar cortando las dos capas superiores con un cuchillo con borde dentado. Después de completar la preparación final, comenzó nuestra fiesta de plantación.

 
 

Teníamos macetas de 10cm (4”) para dividir, cajones llenos de plantas individuales a raíz desnuda y plantones de 5cm (2”) para dividir o plantar directamente. Las existencias eran una mezcla de Flecha de agua (Saggitaria sp.), Totoras (Scirpus sp.), Carex (Carex sp), Calendulas acuáticas (Caltha palustris), Lobelias (Lobelia cardinalis), Cornos (Cornus sericea), Darmeras (Darmera peltaphyllum), e incluso algunos nuphares nativos (Nuphar polysephalum). Tratamos de mantenernos atentos al hecho de que no queríamos usar ninguna planta que pudiera apoderarse de la isla entera o extenderse sobre el agua para convertirse, eventualmente, en una molestia.

     
Nuestro diseño fue sencillamente poner los especímenes más altos en las áreas centrales y los de menor altura de crecimiento en el perímetro. También buscamos agrupar las variedades para crear un aspecto más natural.

Cuando completamos la plantación en cada isla, como último paso antes de echarlas al agua, agregamos 1cm (1/2”) de tierra para cubrir la malla de yute. Nuestra primera isla necesitó de 170-200 dm3 (6-7 pies3) de tierra para plantar completamente su superficie de 7,4 m2 (80 pies2); las otras dos tenían 4,6 m2 (50 pies2) y 2,3 m2 (25 pies2) de superficie. Trabajando sólo nosotros cinco, nos llevó unas cinco horas plantar y echar al agua las tres islas, sin incluir la obtención de los materiales.

Para echar al agua las islas las llevamos hacia la orilla, aunque habían ganado bastante más peso luego de la plantación. Después de asegurar un cable muy fuerte al fondo de la isla, se le ató un bloque de concreto cuando la isla alcanzó su posición final. Dos de las tres islas fueron ancladas con este método, mientras que se permitió que la tercera flotara libremente. Fue realmente asombroso ver cuanto peso podían soportar nuestras islas durante su botadura, pero todavía estamos tratando de ver a donde fueron a parar Renée y Sean en la última isla (abajo, esquina inferior derecha).



El carácter único de estas islas se adapta a diferentes usos, empleando el mismo material. Junto con las obvias ventajas ambientales que tienen, su atractivo estético potencial es también ilimitado. Empleando una mezcla vistosa de plantas, e incluso cambiando la paleta de plantas en cada temporada, se puede extender el placer de estas islas a todo el año.

Otro proyecto que conocí mientras juntaba información para este artículo, requería la interconexión de muchas islas para formar una isla de anidamiento para las Golondrinas Marinas Piquirrojas (Sterna caspia) en Summer Lake, Oregón del sur, EE.UU. Mientras uno esperaría que muchas plantas formaran parte de esa mezcla, la realidad es que resultó más apropiado distribuir arena sobre el área de 1.858 m2 820.000 pies2). Espero que este tipo de tecnología se vuelva mucho más común en los años venideros, ya que es un sistema con tal potencial que debería aparecer en los primeros planos en muchas aplicaciones distintas.

Deseo agradecer a Renée y a Sean por compartir esta experiencia con el grupo de demostración práctica. Pudimos disfrutar del día de trabajo por la naturaleza y nos abrió los ojos a una idea increíble, una herramienta para ser empleada en nuestros futuros esfuerzos.

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